jueves, 17 de abril de 2008

ME COGI A MI SIRVIENTA

las Navidades del 63, me invitaron los Thompson a su casa. Tenia yo por aquel entonces doce años y era amigo de David, hijo único de los Thompson, que había estado en mi casa el último verano, en un intercambio. Era un chico muy agradable y simpático, pero excesivamente mimado.
Su casa era enorme y por su tamaño me pareció que los padres de David eran muy ricos. La primera noche desde mi llegada, cuando terminamos de cenar, la madre me dijo algo, pero como hablaba un inglés muy rápido, no le entendí ni papa y le contesté con una sonrisa. David me hizo una señal con la cabeza, nos levantábamos y subimos las escaleras hacia los dormitorios. Me acompaño hasta mi alcoba y me deseo buenas noches en la puerta.
El dormitorio era grandísimo. En medio de la habitación había una cama alta y grande, con mesilla de noche a ambos lados. A la izquierda había un ropero enorme, de ocho puertas, de madera oscura. Había una puerta blanca con cristales esmerilados, que suponía era el cuarto de baño.
Comencé a desnudarme, para ponerme el pijama. Me quité los pantalones y cuando lo estaba colgando en la silla, sentí unos golpes en la puerta y sin que diera tiempo a decir nada, entró una señora que no había visto hasta entonces. Era una mujer de unos cincuenta años, alta y gruesa, vestida con un traje negro y un delantal blanco. Llevaba el pelo recogido en una cola y andaba a pasos agigantados. Se veía enorme y con unos ojos azules brillantes y un semblante muy autoritario.
Sin decir palabra, se dirigió a la puerta blanca, la abrió y se metió dentro. Encendió la luz y al escuchar el ruido del agua al caer, supuse que había abierto el grifo de la bañera. Yo terminé de ponerme el pijama y me metí en la cama en un santiamén.
Al ratito, salió la misteriosa señora y sin mirarme, me cogió de un brazo y me sacó bruscamente de la cama. Comenzó a quitarme el pijama sin decir palabra. Estuve a punto de decirle que no hacia falta que me ayudara, que yo sabía desnudarme sólo; pero su estampa militar me intimidó, y me quedé callado. Después me quitó la camiseta y los calzoncillos y yo me iba a morir de vergüenza.
Cuando terminó de desnudarme, me cogió del brazo y me llevó al cuarto de baño. La bañera estaba totalmente llena de agua caliente y el vapor que desprendía había embadurnado todos los espejos. Después de comprobar con su mano la temperatura del agua, me cogió de nuevo del brazo, y casi empujándome, me metió en la bañera. Yo me quedé de pie, quieto como una estatua. No sabia que hacer. Ni siquiera me atrevía a mirarla. Ella, con la mayor naturalidad del mundo, cogió una esponja, le echó un poco de gel, y comenzó a enjabonarme el pecho. Me sentía ridículo, desnudo ante ella. Luego me dio la vuelta y durante un rato, me enjabonó la espalda y las piernas. Luego, me dio la vuelta y sin mediar palabra comenzó a lavarme los muslos por delante.
De pronto, con la mayor naturalidad, me la cogió con su mano izquierda, perdiéndose en su manaza, mientras me enjabonaba las entrepiernas y los huevos.Se veía que estaba muy acostumbrada a hacerlo y comprendí que el pobre de David sufriría a diario este tormento.
Pero mi pollita proletaria no estaba acostumbrada a tanta exquisitez y a pesar de la timidez y en contra de mi voluntad, empezó a hincharse poco a poco, como si de un globo se tratará.Ella, al notar como iba creciendo lo que tenía entremanos, sorprendida, se quedó paralizada un instante, como si de un bicho se tratara.
Quizás no comprendía como David, que tenia mi misma edad, seguía siendo un niño y yo que aparentaba quizás menos edad, ya era un hombre. Yo estaba avergonzado. No sabia lo que hacer.
Pero ella continuó como si nada hubiera pasado. Yo miraba al frente, sin atreverme a bajar la mirada, pero notaba, asustado, como mi polla iba creciendo y creciendo, entre la inmensa mano de la señora y sentía como el capullo se había salido de su mano. De pronto, la señora se arrodilló, y de un golpe, se la metió entera en su boca, y empezó a chuparla con sus grandes labios y su enorme boca, haciéndome una mamada impresionante, hasta que exploté y me corrí, como un desesperado, dentro de su boca.
Sin decir una palabra me enjuago y me puso un albornoz blanco. Yo no me atrevía a mirarla. Me fui al dormitorio detrás de ella como un corderito y me quedé de pie, a un lado de la cama, sin saber que hacer. Ella abrió la puerta central de ropero y empezó a buscar en los cajones, mi ropa interior. Estaba de espalda a mí y por primera vez me atreví a mirarla fijamente. Al agacharse para abrir el cajón inferior, se le subió por detrás un poco la falda, unos dedos por encima de las rodillas. Tenia unas piernas enormes, como de elefante, que mas bien parecian dos columnas jónicas. Y un culo enorme, de medio metro cuadrado que ocupaba toda la puerta del ropero. A pesar de mi corta edad, ya me habia follado varias veces a Jacinta, una señora cincuentona que venia a limpiar a casa los martes y jueves por la tarde. Me armé de valor y me acerqué a ella por detrás y la abracé por la cintura. Ella se quedó en la misma postura, agachada. Le levanté la falda y aparecieron unas enormes bragas acanaladas de color rosa. Empecé a besarle los muslos y a morderle el culo, encima de las bragas. Ella seguía quieta, agachada, en la misma posición. Empinándome de puntillas, intenté metérsela a través de las bragas, pero no atinaba. Ella sin moverse, me la cogió con una mano por debajo, se agachó un poco y echando a un lado las bragas, se la metió de un golpe; en aquel inmenso coño, que mas parecía el chocho de una vaca. Lanzó un pequeño suspiro cuando mi pollita entró, el primer sonido que le oía en toda la noche. Pienso que hacia años que no le entraba nada, y que estaba lleno de telarañas, pero a mí me pareció un coño de seda, suavito y grande, como engrasado de mermelada. Durante un rato me la estuve follando, y ella suspiraba y suspiraba, hasta que me corrí por segunda vez. Cuando terminé, ella se incorporó y se subió las bragas sin decir nada. Me cogió en brazos, me dio un fuerte beso en la mejilla y me metió en la cama. Y tal cual había venido se marchó.
Ya no volví a verla más.
Hasta ahora, no le había comentado a nadie lo sucedido. Pero muchas noches me he pajeado pensando en sus inmensas piernas y en su enorme culo blanco.

1 comentario:

fabian silva dijo...

A PERSONA QUE ME LO ENVIO ESTA TODAVIA ASOMBRADA DE LO OCURRIDO, YA QUE ELLA DICE QUELO HIZO POR HACERLO Y QUE PIDIO ALGO QUE CREIA CASI IMPOSIBLE DE LOGRAR PROBEMOS.* Para ti mismo di el nombre de la unica persona del sexo opuesto con quien quierasestar (tres veces)* Piensa en algo que quieras lograr dentro de la proxima semana y repitelo para timismo(a) (seis veces)* Piensa en algo que quieras que pase entre tu y la persona especial (que dijiste enel no. 1) y dilo a ti mismo/a (doce veces)* Ahora haz un ultimo y final deseo acerca del deseo que escogiste.* Despues de leer esto tienes 1 hora para mandarlo a 15 temas y lo que pediste se tehara realidad en 1 semana.A la mayor cantidad de gente a quien lo mandes mas fuerte se hara tu deseo.Si tu escoges ignorar esta carta lo contrario del deseo te sucedera,o esto no sucedera jamas..Que tus días estén llenos de logros y tus noches de sueños copia y pega esto en15 o + temas